“Los profesionales de la salud no están preparados para atender adecuadamente la demanda. La atención debe incluir los aspectos variados y complejos que involucran el dolor, como la práctica diagnóstica precisa, el tratamiento interdisciplinario, la relación con el paciente y la atención a los componentes emocionales”, argumenta la psicóloga Maria da Graça Rodrigues Bérzin. Acaba de realizar una investigación doctoral en la Facultad de Odontología de Piracicaba (FOP), con 87 cirujanos dentistas y 63 médicos de diversas partes del país. El trabajo describe las características de la formación profesional, la práctica clínica y el perfil biopsicosocial de estos profesionales involucrados en el tratamiento del dolor orofacial.
Maria da Graça atribuye la falta de preparación, entre otros factores, a la escasa formación académica de la zona. Según ella, los planes de estudios tanto de Odontología como de Medicina no abordan adecuadamente el tema. “El tema ha sido poco enfatizado en los cursos de pregrado, tratado de manera vaga e independiente, lo que no permite a los estudiantes tener una visión integrada del tema”, evalúa el psicólogo. Además, explica Maria da Graça, el dolor todavía se aborda como una queja común, presente en varias enfermedades. “Hay poca discusión sobre sus mecanismos fisiológicos, los elementos que componen la experiencia dolorosa y los métodos de tratamiento. Por eso, los profesionales inician la práctica clínica sin ser conscientes de la importancia y consecuencias de no estar preparados para afrontar el dolor, especialmente el crónico”.
En el estudio, guiado por el profesor José Tadeu Tesseroli de Siqueira, Maria da Graça defiende la adopción de prácticas preventivas. “El sufrimiento provocado por el dolor puede ser puerta de entrada a muchos trastornos físicos y psicológicos. Por tanto, conviene evitarlo siempre que sea posible”, advierte.
Para llegar a sus conclusiones, Maria da Graça se basó en sus experiencias en el consultorio donde trata a pacientes con dolor crónico, a través de psicodiagnóstico y programas psicoeducativos para abordar el problema. “El tratamiento moderno del dolor crónico requiere un esfuerzo de trabajo multidisciplinario, que involucra a médicos de diferentes áreas de la salud”, explica.
Estadísticas - Un dato que sorprendió al investigador fue comprobar que el 40% de los profesionales encuestados afirmaron que no necesitaban más estudios sobre el dolor. “Muchos creen que ya saben cómo afrontar la situación, adoptando incluso prácticas excesivamente técnicas y poco humanistas”, afirma la psicóloga. Otro aspecto del trabajo revisó las condiciones psicosociales de los entrevistados. El estrés está presente en el 25% de los profesionales. Maria da Graça cree que gran parte de esta situación está relacionada con la propia naturaleza de la profesión – que pone a los profesionales en contacto constante con el sufrimiento – y las condiciones de trabajo desfavorables, especialmente para los médicos.
En el estudio, la psicóloga observó que los médicos trabajan, en promedio, 12 horas diarias, tres horas más que los dentistas. También acumulan un mayor número de puestos de trabajo, además de quejarse más de su salario. La mayoría de los profesionales estudiados tienen poca disponibilidad para un estilo de vida más saludable. “Esta es una población que sufre mucho por un cansancio constante, provocado por altos niveles de tensión física y emocional. La mayoría adopta un estilo de vida sedentario”, advierte Maria da Graça.
Más del 70% de los entrevistados declaró que toma medicación para dormir, mientras que más del 80% reporta sufrir algún tipo de dolor crónico. Beber alcohol fue otro hábito adoptado por más del 70% de los entrevistados. Por otro lado, Maria da Graça observó que están muy dedicados a su trabajo y carrera profesional, disfrutan lo que hacen y, a pesar de las dificultades, se sienten realizados.
En este sentido, el trabajo apunta a la necesidad de mejorar la calidad de vida de los profesionales, con la adopción de cuidados en la salud física y psicológica. Las carreras de Odontología y Medicina, concluye la psicóloga, deben mejorarse teórica y técnicamente para abordar el tema. “Más que un período intenso de formación profesional, es necesario que sea un proceso humanizado, presente desde el inicio de la graduación”, concluye el investigador.