RAQUEL DO CARMO SANTOS
AEl conocimiento ecológico almacenado y desarrollado por una comunidad local se llama etnoecología. Los pescadores, por ejemplo, poseen técnicas y habilidades que se transmiten de generación en generación. En este sentido, la oceanógrafa Shirley Pacheco de Souza salió al campo para investigar el alcance del conocimiento de los pescadores de São Sebastião, en la costa de São Paulo, sobre ballenas y delfines. “El objetivo era verificar el nivel de información de los pescadores sobre diferentes aspectos ecológicos y también comparar el conocimiento de los pescadores con el conocimiento científico, con foco en los cetáceos”, explica.
Según Shirley, los estudios sobre el conocimiento de los pescadores sobre la ecología de ballenas y delfines son poco frecuentes en Brasil y en el mundo. Por ello, el trabajo de fin de máster plantea varias cuestiones para la reflexión sobre las influencias urbanísticas que recibieron estos pescadores. “Tienen una perspectiva diferente sobre la fauna y la flora de la región. Trabajan a diario en el mar y sacan sus propias conclusiones a través de la observación”, afirma.
Shirley, guiada por la investigadora Alpina Begossi, de la Decana de Extensión y Asuntos Comunitarios (Preac), entrevistó a 70 pescadores distribuidos a lo largo de las playas de la región estudiada. Observó que más de un tercio de los entrevistados clasifican a los cetáceos como peces. “Esto refleja la persistencia de la transmisión cultural a lo largo de generaciones, lo que contradice la información actualizada que reciben a través de los medios de comunicación o del contacto con personas que no comparten la cultura caiçara”, observa.
Por otro lado, el oceanógrafo encontró una influencia de la globalización en la cultura local que podría interferir en la transmisión de conocimientos a las generaciones futuras. Otro grupo de pescadores clasificó a las ballenas y los delfines como mamíferos. Según ella, las especies de cetáceos expuestas por los medios televisivos fueron rápidamente reconocidas, clasificadas y nombradas apropiadamente. Y, sin embargo, las especies más reconocidas no son las más abundantes en el lugar, sino las más frecuentemente capturadas en redes de pesca y las de mayor tamaño corporal.
En sus conclusiones, Shirley señala la importancia de este tipo de aportaciones. Para ella, el conocimiento de los pescadores es valioso para la conservación de las especies. “Muchos cetáceos están tan poco estudiados que vale la pena considerar toda la información sobre el tema. La participación directa de los pescadores en proyectos de investigación, además de contribuir a la conservación de los recursos naturales, puede desempeñar un papel importante en la valorización de la cultura local”, cree.